Existen evidencias de que desde hace varios miles de años la gente estuvo presente en los páramos. Sin embargo, durante la época prehispánica estos territorios estuvieron ocupados de manera temporal e intermitente, y se hicieron usos de los diferentes pisos altitudinales.
En Colombia, grupos precolombinos como los muiscas, los kogui, los tolimas, y los quimbayas, entre muchos otros, usaron el páramo además para fines rituales. Es conocido el ritual que proclamaba el nuevo Zipa (cacique) de los muiscas en la Laguna de Guatavita (Cundinamarca), donde el líder de la comunidad era cubierto por polvo dorado para demostrar el beneplácito de su Dios. De ahí nació la leyenda de El Dorado.
En el Ecuador y en el norte de Perú hay pruebas de su uso para la cacería, para la obtención de leña y agua y de que, además, eran recorridos en las travesías por los Andes. Incluso, sí se han hallado indicios de los primeros camélidos domesticados, pero no se trataban de grupos especializados en pastoreo, como si ocurrió en Bolivia y en el Sur del Perú.
Los páramos del norte y los del sur
Estudios realizados han permitido diferenciar a los páramos del norte y del sur con respecto a su uso y ocupación humana. En los territorios parameros de Ecuador y Perú la colonización incaica tuvo una gran influencia, gestada entre los siglos XV y XVI.
Con este proceso se inicia también el ascenso de la frontera agrícola, la introducción de llamas y alpacas, la tecnificación de la agricultura (terrazas, riego, nuevos cultivos), permitiendo así la ocupación de nuevos espacios más altos. De hecho, está comprobado que los mayores hatos de alpacas del Imperio Inca se encontraban en Chimborazo y Loja.
Esta colonización prehispánica trajo consigo grupos humanos como los mitimaes, con otras costumbres y cultura.
Toda la infraestructura inca (caminos, guarniciones, pucarás) estaba construida en los páramos. La gobernación Inca permaneció apenas 100 años en el territorio donde se encuentra el páramo, pero tuvo un similar impacto al de la conquista española.
La Conquista y Colonización española en los páramos
En todo el territorio andino, los españoles llegaron e introdujeron ovejas, reses, caballos y, muy intensamente, el cultivo de cereales. Así, los valles destinados por los indígenas para los cultivos resultaron insuficientes, por lo que debieron ampliar la frontera agrícola hacia las laderas de las montañas. Además, las áreas boscosas, las cuales antes no había sido empleadas para el cultivo, empezaron a ser taladas y quemadas, estrechando la distancia entre la frontera agrícola y la paramuna.
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